lunes, 31 de marzo de 2014

Silencio

Foggy Night by mojomagmajo

Las razones que me trajeron a este lugar son difíciles de explicar, mi nombre es Stevenson y no hay nada extraordinario sobre mí. No sea cosa que se mal intérprete, no busco su simpatía cuando le digo que no tengo nada especial; soy el tipo de hombre en el que nadie repara a primera vista. Ojalá es noche hubiera sido igual, porque es de esa noche que quiere hablar, ¿cierto? ¿Le importa si fumo?


Soy un policía, hijo de un policía. Tenía 10 años en el servicio, un oficial de medio pelo que patrullaba las calles, nunca pretendí hacer otra cosa, esa era mi vida y me gustaba. Esa noche me asignaron a los puertos. Era una noche de invierno… estás cosas nunca pasan en verano, a media mañana... Le decía que hacía un frío espantoso, lo sentía en el tuétano, ¿sabe?, de esas veces en los que uno se mueve porque toca, pero en que cada paso duele. La neblina lo cubría todo, sólo se veía negro y blanco borroso. Tenía la sensación que el diablo estaba rondando conmigo, y así era, estaba ahí riéndose de todos.

Southwark no suele ser un lugar tranquilo, siempre habían riñas, rameras e inmigrantes. Cuando me tocaba ese sector, hacía siempre el mismo recorrido, de la Avenida Newcomen a la calle Utterson; antes de llegar a la Iglesia de San Gabriel ya había intervenido en algún escándalo. Esa noche no fue así. No habían riñas, los vagabundo se mantenían cerca de un par de hogueras y apenas levantan la vista al verme… o supongo yo que me veían, porque de no ser por la luz esporádica del fuego no los habría visto yo a ellos. La última cosa que había escuchado era el  ruido de la casa de la Señora Bloodworth a eso de la 1 de la mañana… ¿Cómo se qué hora…?.. el viejo Ben nunca se equivoca y lo escuché al pasar por ahí;  ese lugar siempre estaba en movimiento, si sabe a lo que me refiero, después de eso nada. Podía escuchar mi propia respiración y el crujido de mis dedos envueltos en ese viejo y desgastado par de guantes que me había heredado mi padre. Sabe, lo peor no era el frío, lo peor era el silencio. La única fuente de ruido parecía ser yo, mis dedos, mi respiración y mis pasos.

Hubo un momento, uno sólo, al llegar al farol de la calle, que me detuve de improviso y lo oí, un par de pasos que habían estado caminando junto a los míos, al mismo tiempo, y que se habían detenido bruscamente. Al principio sentí alivio, era alguien con quien hablar, pero al preguntar “quién vive”, nadie respondió; creí que no me habían escuchado y mientras encendía un cigarro volví a preguntar “¿Eh, quién vive?”. Ya imaginará que no tuve respuesta. Mis dedos dejaron de temblar de frío y comenzaron a temblar de miedo. Ya no importa reconocerlo, nunca he sentido más miedo en mi vida. Aspiré mi cigarrillo y apreté tan fuerte como pude mi porra. 

Gritos que provenían del otro lado de la calle me hicieron reaccionar y para ser honesto, más que por cumplir con mi deber, fui en esa dirección para alejarme de los pasos, pero… a pesar del ruido juraría que los escuchaba. Era una joven la que venía corriendo, una de las chicas de la Señora Bloodworth. Se llamaba Amelia Lanyon y estaba cubierta de sangre. No se le entendía nada de lo que decía, estaba histérica y se había aferrado a mí. Había un chiquillo al que le pedí que fuera al recinto para que enviaran más policías a la Casa. Ella no era de mucha ayuda para saber qué había ocurrido y no parecía herida. La seguí hasta esa casa maldita y fue ahí que se me torció la vida.

La Casa de la Señora Bloodworth estaba cerca de la Plaza Balfour; le digo estaba porque luego de esa noche la cerraron y el Ayuntamiento parece que va a derribarla. Era un lugar caro, una de esas chicas vale dos meses de mi salario; una casa vieja, siempre llena de ruido, música y gente. Era la primera vez que la veía a oscuras, sin una sola alma entrando y saliendo por la puerta. Tuve que encontrar valor dónde nunca lo he tenido para entrar. Usted habrá leído los detalles, todos los han leído. Había un olor penetrante, a muerte, pero no a podrido, tampoco a sangre, olía a falta de Dios. Eso no puede describirse en ningún reporte de la policía o en un periódico, eso se siente en la piel, en la forma en la que el corazón late y en el miedo que se mete en las entrañas. Nadie más parece haberlo notado, o han sido más inteligentes y se han quedado callados.

Le decía que la casa estaba en silencio, el mismo silencio que me había perseguido toda la noche; el crujir de los escalones viejos y el chirrido de las puertas lo empeoraban todo. Me animaba a dar cada paso, aunque hubiera querido salir corriendo. Al llegar al segundo piso no sé cómo me contuve para no vomitar, todo estaba lleno de sangre, demasiada para ser sólo de una persona. Fui encontrando cuerpos en las habitaciones, hombres y mujeres en charcos de sangre. Escuché un grito que se me hizo conocido y corrí en esa dirección. Al entrar en la habitación, una mujer intentaba escapar y había un… hombre, extraño, siniestro… Yo vi doce cuerpos, aunque en el expediente dice que fueron trece los muertos; los que estaban en la planta baja parece que alcanzaron a escapar.

¿Alguna vez ha visto al diablo a los ojos? Yo lo vi esa noche, sus ojos se clavaron en los míos y todo se quedó en silencio… salvo por esos pasos, esos pasos que me van a seguir toda la vida, porque aun los escucho al cerrar los ojos. Cuando llegaron los refuerzos, ahí estaba yo, con un cuchillo en la mano, rasguños por todo el brazo y apuñalando a Amelia. Ve esta cicatriz entre mis dedos, parece que el cigarro se consumió en mis manos y me había quemado, pero yo no me acuerdo de eso. Los vagabundos dicen que no vieron a nadie, en la estación nadie recuerda al niño, Amelia no está para decir lo que pasó, ningún policía vio a ningún otro hombre y ya ve en qué lugar me encuentro. Dicen que fui yo, sabe, a veces también yo lo creo.


25 de febrero de 2014
Primer lugar Literatura (premio compartido)
4ª Edición Premios Editorial dÉpoca - HdÉ 2014

8 comentarios:

  1. Miedo me das!! enhorabuena por este relato magnífico y por ese premio bien merecido!
    ( he escrito un comentario anterior, pero parece que no se ha publicado...)
    Un abrazo!!

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    1. Muchas gracias Bea, compartir el premio contigo para mi significa mucho. Ignora a blogspot le gusta hacerme sufrir =)

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  2. Aterrador, mientras lo leía la primera vez pensé que sería un caso sin resolver del detective, pero cuando llegué al final me quedé helada al pensar las posibilidades y como pudo perder el control de tal manera, vaya tragedia, ahora tendrá que pagar las consecuencias de lo que incluso él no cree que sucedió. Saludos y de nuevo felicidades por el relato.

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    1. Muchas gracias, justo lo que quería era que todo fuera confuso para él y para quien lee... nadie sabe a ciencia cierta qué pasó esa noche, y Stevenson es oficial normalito, no detective jaja

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  3. Brillante, me encanta!! Desde que lo leí por el foro solo me faltó ponerme a aplaudir delante del pc porque es que lo hiciste a las mil maravillas... qué intriga, qué confusión y ese final porque no podía haberte quedado mejor ni tampoco me lo esperaba *o* Bravo por este fantástico relato Coco, el premio fue más que merecido!! =)

    Besos :*

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    1. Muchas gracias! Me alegra mucho lo que me comentas porque eso era justo lo que quería-

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  4. ¡¡Impresionante, Caro!! He aplaudido tan fuerte que me has debido escuchar. Me encanta cómo mantienes la intriga y la tensión hasta el final, y cómo ese giro inesperado casa con todo el resto de la historia. ¡Enhorabuena! El premio era más que merecido.

    ResponderEliminar
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    1. Gracias!!!!!!, estoy muy orgullosa de él, al final ya no estaba segura de si presentarlo o no porque no lo había terminado. Escribirlo me hizo muy feliz y eso que pasó por tres ideas antes de coger comino por donde quizo =)

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8 comentarios:

  1. Miedo me das!! enhorabuena por este relato magnífico y por ese premio bien merecido!
    ( he escrito un comentario anterior, pero parece que no se ha publicado...)
    Un abrazo!!

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    1. Muchas gracias Bea, compartir el premio contigo para mi significa mucho. Ignora a blogspot le gusta hacerme sufrir =)

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  2. Aterrador, mientras lo leía la primera vez pensé que sería un caso sin resolver del detective, pero cuando llegué al final me quedé helada al pensar las posibilidades y como pudo perder el control de tal manera, vaya tragedia, ahora tendrá que pagar las consecuencias de lo que incluso él no cree que sucedió. Saludos y de nuevo felicidades por el relato.

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    1. Muchas gracias, justo lo que quería era que todo fuera confuso para él y para quien lee... nadie sabe a ciencia cierta qué pasó esa noche, y Stevenson es oficial normalito, no detective jaja

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  3. Brillante, me encanta!! Desde que lo leí por el foro solo me faltó ponerme a aplaudir delante del pc porque es que lo hiciste a las mil maravillas... qué intriga, qué confusión y ese final porque no podía haberte quedado mejor ni tampoco me lo esperaba *o* Bravo por este fantástico relato Coco, el premio fue más que merecido!! =)

    Besos :*

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    1. Muchas gracias! Me alegra mucho lo que me comentas porque eso era justo lo que quería-

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  4. ¡¡Impresionante, Caro!! He aplaudido tan fuerte que me has debido escuchar. Me encanta cómo mantienes la intriga y la tensión hasta el final, y cómo ese giro inesperado casa con todo el resto de la historia. ¡Enhorabuena! El premio era más que merecido.

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    1. Gracias!!!!!!, estoy muy orgullosa de él, al final ya no estaba segura de si presentarlo o no porque no lo había terminado. Escribirlo me hizo muy feliz y eso que pasó por tres ideas antes de coger comino por donde quizo =)

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